Opinión: Aborto y doble estándar  

Uno de los temas más controversiales en la sociedad chilena sigue siendo la interrupción del embarazo. Incluso en el 2014 le costó su trabajo a la entonces Ministra de Salud y compañera Helia Molina, cuando emitió declaraciones respecto a los abortos clandestinos que se realizan en nuestro país, porque si hay algo que le aborrece al sector conservador, tanto político como eclesiástico, es que las mujeres tengamos derechos; se negaron a que tuviésemos derecho a voto y actualmente lo hacen con el derecho de decidir sobre nuestro propio cuerpo.

Por eso fue tan importante que el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet lograra este verdadero hito histórico, como es el aborto tres causales, cuando se presenta la inviabilidad del feto, peligro de vida de la madre o hay violación. Pero este ensueño duraría muy poco, pues nuevamente la libertad de decisión de las mujeres queda postergada por motivos morales o religiosos de los profesionales, en su mayoría hombres y el debate queda al debe.

La semana pasada el Tribunal Constitucional acogió el requerimiento de Chile Vamos y declaró inconstitucional el reglamento de objeción de conciencia para la ley de aborto en 3 causales, en lo referido a que los centros de salud privados que tienen convenios con el Estado pueden declararse objetores de conciencia, lo cual es un duro golpe para quienes nos hemos movilizado por años para que pueda ser visibilizado y garantizado en ley.

En el primer año de aprobada la ley existieron 394 casos de mujeres que ingresaron a centros de salud y cumplían alguna de las tres causas, y 35 de ellas optaron por seguir adelante con el embarazo, porque aunque algunos y algunas no lo entiendan, la normativa no obliga a aborta. Esto sin duda es un tema de salud pública y no valórico, como lo han hecho creer los llamados “pro-vida”.

Quienes se hacen llamar “pro–vida’’ defienden la vida por sobre todas las cosas. Son políticos y personas comunes y corrientes que tienen argumentos muchas veces deplorables y que no permiten construir un país más justo en igualdad de derechos, como los del ex Diputado UDI Gustavo Hasbún, quién expresó el 2016 durante su intervención de la discusión de la ley que “Legalizar la eugenesia significa que se acabó la Teletón, significa que se acabaron los niños con discapacidad …” o la Senadora Ena Von Baer, quien declaró en un debate de radio Cooperativa en el año 2012 “La mujer, uno podría decirlo en fácil, le presta el hogar, por el tiempo del embarazo, a la vida que se está gestando ahí. Y esa vida tenemos que respetarla siempre, desde el momento que existe”.

Y seguimos con más ejemplos. El senador Manuel José Ossandón en el Tele 13 Radio en agosto, a un año que se aprobara en el Senado la ley que  despenalizó  la interrupción del embarazo en tres causales, mencionó que “están decidiendo por un ser humano que vive en su cuerpo y que no pidió estar ahí” y defendió el derecho de los médicos a no practicar la interrupción del embarazo.

Pero… ¿son realmente pro vida? Leyendo y escuchando al sector más conservador pareciera que les importa más el negarle el derecho a la mujer de decidir que defender la vida de un ser humano, y coincide que algunos son los mismos que han silenciado por años el tema de los abusos sexuales contra niños, niñas y adolescentes de parte de religiosos, violación de derechos humanos y también los mismos que hace 20 años se oponían a la ley de filiación-, es decir, distinguían entre hijos legítimos e ilegítimos.

Entonces ¿por qué veinte años después se pronuncian con tanto fervor por el feto y no por el niño cuando ya ha nacido y la sociedad lo desampara? ¿Por qué no defienden la vida de los niños mapuche que frecuentemente son azotados por la violencia de carabineros en la Araucanía? ¿Por qué el doble estándar? ¿Qué es lo que realmente se defiende?

Siglos nos ha costado lograr equidad de género y aún queda un largo camino por recorrer, pero pareciera que el sector conservador quisiera seguir como si el tiempo no avanzara, la sociedad va en una evolución rápida y constante, las mujeres ya no nos debemos seguir postergando en favor de otras demandas, como la revolución, lo cual le costó la vida a nuestras compañeras, o la revolución marxista, dictadura y como tantas otras, en donde hemos sido el acompañante.

Este es nuestro tiempo, la cuarta ola como la han denominado debe lograr lo que por siglos nos han arrebatado.

 

Comisión de Género y Mujer PPD Valparaíso

Valeska Ponce, Romina Brevetti y Catalina Serrano

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